Mi experiencia con la salvia divinorum

La idea de probar la Salvia Divinorum me había rondado durante bastante tiempo. Estoy muy interesado en todo lo referido a los viajes astrales, las experiencias out-of-body y todo lo relacionado con el control de los sueños; la salvia, según había leído, me proporcionaría una experiencia muy afín a mis intereses. Comprar Salvia Divinorum extractos
Primero pedí hojas de salvia y me hice un té con ellas. Las herví a fuego lento durante un largo rato, siguiendo diversos consejos y pequeñas guías que había encontrado por internet, pero no funcionó tal y como esperaba: tuve sueños muy vívidos aquella noche, pero ninguna alucinación, en el sentido estricto de la palabra; no llegué al “soñar despierto” que anhelaba.
Después probé el extracto x20. Me decidí a aumentar tanto la dosis de salvinorina-A, sobre todo, debido a que me pareció que la oferta que existe de extracto x20 es la más económica en relación cantidad de extracto/precio que existe en la web. Primero probé con un vaporizador muy rudimentario, el Eagle Bill, que es normalmente usado para la vaporización de cannabis. Compré también un mechero soplete. Esta vez tampoco tuve suerte: aunque aspiré el humo de la combustión, y lo mantuve más de medio minuto en los pulmones, no ocurrió nada. Lo más probable es que aplicara demasiado calor, y carbonizara la salvia antes de que esta pudiera llegar a producirme ningún efecto.
Mi último intento fue con una amiga (que haría de cuidadora) y una pipa de agua (una sisha o cachimba). Probamos en su casa, colocando un pequeño filtro de metal en el bol de la pipa, para evitar que el extracto se colara hacia el agua y encendimos la salvia con el mechero soplete, al tiempo que aspirábamos el resultado de la combustión. Primero lo hice yo y, después, una vez los efectos en mí parecieron remitir, probó ella.
En esta ocasión sí que tuve una experiencia memorable.

Tras aspirar el humo, lo contuve en los pulmones unos treinta segundos, después lo expulsé. Al principio, durante el primer minuto o así, no noté nada fuera de lo normal; fue al comienzo del segundo minuto cuando empecé a notar la acción de la salvia: todo comenzó a “cubificarse”, a dividirse en pequeños cubos con borde sombreado, que se movían lentamente, desfigurando mi campo visual; comencé a sudar frío: aquello era bastante fuerte, y era la primera vez que probaba algo si quiera similar a un alucinógeno. Después aparecieron sombras en el borde de mi campo visual. Para entonces, todo cuanto veía estaba ya hecho pedazos, y apenas podía distinguir nada claramente. Vi una especie de sombra devorar la imagen rota de mi amiga, y recuerdo que, en ese punto, ella me levantó lentamente y me preguntó que cómo me sentía. Yo balbuceé algo acerca de un dragón y de la muerte. Creo que estuve varios minutos inmerso en lo que sólo podría describir como un universo paralelo, pero sólo recuerdo con nitidez el comienzo y el final del “viaje”. Tras unos 5 minutos, comencé a recuperar el sentido del equilibrio y de la realidad. Me levanté, mucho más risueño de lo habitual, e interrogué a mi amiga sobre lo que había visto, sobre su visión de cómo me había afectado la salvinorina-A. A ella le debo la medida del tiempo y cuanto sé sobre lo que pude decir: yo, simplemente, había perdido el sentido: todo cuanto recuerdo está envuelto en una niebla salvo, como ya he mencionado, el principio y el final de mi “viaje”. Cabe señalar también que, varios minutos después de que las alucinaciones cesaran, aún me costaba mantenerme en pie, y tenía la sincera impresión de que todo a mi alrededor se movía.Salvia Divinorum

Ella no mantuvo el humo tanto tiempo en sus pulmones: sólo aguantó unos pocos segundos; natural y desgraciadamente, aquello fue un desperdicio de salvia.
Tras ello volví a probar yo. Todo comenzó como la vez anterior: la “cubificación”, el sudor frío, la expectación… Entonces volví a tumbarme y a dejarme llevar por la marea de la salvinorina-A hacia planos desconocidos. De esta ocasión tengo un recuerdo algo más fuerte: una escuela y un severo maestro; no fue una experiencia placentera. Mi compañera me aseguró que, al parecer, había estado, varias veces, al borde de las lágrimas. Recuerdo una sensación de impotencia y dolor constante. Llegados a este punto, convendría advertir de que mi enfermedad (depresión) pudo haber tenido una fuerte y negativa influencia en mi experiencia con la salvia.

En definitiva, mi experiencia ha sido muy positiva, y repetiré, sin ninguna duda. He aprendido de mis fallos, y podría sintetizar lo que he sacado en claro de mis errores:
Hay que…
usar una pipa de agua.
mantener el humo en los pulmones, por lo menos, medio minuto.
respirar el humo según se va quemando la salvia, para aprovecharla al máximo.
evitar cualquier carga emocional negativa en los momentos previos al “viaje”.

Salvia Divinorum