ExperienciaSalvia Divinorum

Umbral 01 / 08 · Espacio y cuerpo

Espacio y cuerpo con salvia, fuerzas, divisiones y objetos

La habitación que se pliega, fuerzas que empujan, partirse en dos, volverse un objeto o perder el cuerpo: lo que describen los estudios sobre la salvia.

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Buena parte de lo que se cuenta de la Salvia divinorum ocurre en el espacio y en el cuerpo: una sala que se inclina, una presión en un costado, la sensación de convertirse en parte de un mueble. El grupo de Barcelona que estudió la salvinorina A, el principio activo de la planta, concluyó que el receptor sobre el que actúa tiene un papel destacado en la percepción, en la sensación interna del cuerpo y en el sentido de que el cuerpo es propio (Maqueda et al., 2015).

Esta página recorre seis tipos de experiencia. Las citas entre comillas latinas son de los voluntarios de los estudios, en traducción propia del inglés. Los fragmentos marcados como compuestos están escritos a partir de esos patrones: no son la experiencia de una persona concreta.

La habitación se inclina o se pliega

En los relatos recogidos en la Universidad Johns Hopkins aparecen alteraciones de las señales vestibulares, las que nos dicen dónde está arriba y dónde abajo, con ejemplos como «cambio en la orientación espacial» (Johnson et al., 2011). ICEERS habla de cambios en la percepción de las dimensiones espaciales y temporales y, con cantidades altas, de la sensación de que el espacio y el tiempo se «doblan» (ICEERS).

En Barcelona, dos voluntarios describieron un cambio de dimensión: «paso de 3D a 2D». Otro vio cómo la sala del experimento y las personas que había en ella se convertían en el dibujo de una alfombra de lana muy tupida, y cómo esa alfombra se doblaba hasta formar un pliegue blanco que avanzaba de su pie hacia la cabeza (Maqueda et al., 2015). Dos voluntarios notaron que el efecto llegaba desde un lado concreto, «como una ráfaga de aire, desde la izquierda», deformando objetos y cuerpo a su paso.

Fragmento compuesto. La pared de la izquierda se acerca sin moverse. La sala se ve de canto, como un libro abierto puesto de pie, y yo estoy en el lomo.

Fuerzas que empujan y tiran

En Barcelona apareció en todos los relatos: los ocho voluntarios describieron cambios corporales intensos: sentirse empujados, presionados o divididos, cambios de temperatura, hormigueo, sudor, vibraciones. Uno lo contó con precisión: «Una fuerza presionaba hacia abajo el lado derecho de mi cuerpo y otra tiraba de mis piernas hacia arriba, formando un ángulo de 90 grados» (Maqueda et al., 2015).

ICEERS incluye la presión en determinadas zonas del cuerpo, la fuerza aplicada sobre él, la sensación de flotar y el calor corporal entre los efectos comunes. A veces la fuerza tiene forma: en uno de los relatos de Barcelona, la fuerza que impedía avanzar «se convirtió en una cara» y la presión se notaba en los brazos.

Fragmento compuesto. Una mano enorme y paciente me empuja el hombro hacia el respaldo. Si me resisto, empuja más. Cuando dejo de resistirme, el empuje se vuelve dirección.

Partirse en dos

Muy cerca de la fuerza está la división. «La sensación corporal era la de una fuerza que dividía mi cuerpo por la mitad», dijo un voluntario; otro: «Una fuerza muy potente partió mi cuerpo en dos mitades y mandó el lado derecho a un mundo lejano, donde sentía una presencia que intentaba llevarse también el lado izquierdo» (Maqueda et al., 2015).

La división no siempre es del cuerpo. Cinco de los ocho voluntarios sintieron que estaban en dos realidades al mismo tiempo, un tipo de experiencia que se explica en presencias y otros lugares.

Fragmento compuesto. La mitad izquierda sigue en el sofá, con la manta. La mitad derecha está en un sitio con mejor luz, y no tiene prisa por volver.

Volverse un objeto o una forma

Tres de los ocho voluntarios de Barcelona se convirtieron, durante un rato, en algo que no era una persona: «pasé de ser un cuadrado a un pentágono y luego a una pirámide». Otro describió las sensaciones del cuerpo como «más cercanas a objetos, minerales o materiales plásticos» que a algo orgánico. Hay imágenes casi cómicas: un voluntario se sintió una crin y notó que la sustancia era un peine que le peinaba el cuerpo; otro sintió que su cara se volvía felina (Maqueda et al., 2015).

La agencia antidroga de Estados Unidos recoge distorsiones de objetos entre los efectos (DEA, diciembre de 2025). En esos relatos la persona no mira el objeto desde fuera: lo es, aunque sepa que es absurdo.

Fragmento compuesto. Soy la tercera balda de la estantería. Los libros se apoyan en mí y ese es todo mi trabajo. Me parece justo.

Fundirse con el entorno

ICEERS describe la sensación de fundirse con objetos del entorno (ICEERS). El estudio de Barcelona encontró además un tipo poco habitual de sinestesia: lo que la persona veía, con los ojos abiertos o cerrados, lo sentía como parte de su propio cuerpo. Una ola en la habitación, por ejemplo, doblaba también al voluntario. Uno explicó que no veía ninguna imagen, pero que el cuadrado que sentía «estaba presente en mi mente como concepto».

Fundirse no es lo mismo que desaparecer. En el relato de la alfombra, el voluntario seguía viendo su pie mientras el pliegue blanco avanzaba hacia su cabeza: estaba en la sala y, a la vez, era parte del dibujo.

Fragmento compuesto. El estampado del cojín sigue y sigue, por el brazo, por la mesa, por la ventana. En algún punto del dibujo estoy yo, y no sé exactamente en cuál.

Perder el cuerpo

El estudio de Barcelona describe una curva en forma de U invertida: las cantidades más bajas aumentaron las sensaciones corporales, y la más alta llevó a «una pérdida completa del contacto con el cuerpo» (Maqueda et al., 2015). Con esa cantidad, los ocho voluntarios describieron una sensación de irrealidad o de extrañeza ante sí mismos; uno lo resumió así: «el mundo material y la sensación de mi yo habitual se desvanecieron». La agencia antidroga de Estados Unidos también menciona la sensación de pérdida del cuerpo.

Uno lo describió como una salida: «tuve la sensación de que mi mente se elevaba por detrás y se iba a otro lugar, dejando el envoltorio que era mi cuerpo». En el estudio de Johns Hopkins, las cantidades altas llevaron con frecuencia a la máxima puntuación de intensidad o a que la persona dejara de responder (MacLean et al., 2013).

Fragmento compuesto. No hay dentro ni fuera. Hay un punto de vista, y no está seguro de a quién pertenece.

Por qué el cuerpo ocupa tanto sitio

La salvinorina A actúa sobre el receptor opioide kappa y no sobre el receptor de serotonina 5-HT2A, el de la psilocibina o el LSD. En otro estudio de Barcelona, bloquear el receptor kappa bloqueó los efectos, y bloquear el 5-HT2A no (Maqueda et al., 2016). Eso encaja con el peso que tienen en los relatos la presión, los tirones, las divisiones y la salida del cuerpo.

Para quien acompaña, todo esto tiene una consecuencia práctica. Alguien que siente que lo empujan o que es una estantería puede levantarse, caerse o golpearse sin darse cuenta. Por eso la experiencia empieza sentado o tumbado y con una persona sobria al lado, como se explica en entorno y riesgos.

Para una estancia en los Países Bajos

En los Países Bajos la salvia se vende legalmente. Según ICEERS, la hoja mascada da un efecto más suave, y los efectos difíciles, como el pánico o la pérdida de control del cuerpo, son más frecuentes con extractos potentes. La hoja seca es la forma más suave del catálogo de Avalon Magic Plants; el pack de tres extractos es la propuesta de la tienda para quien da el paso al extracto, «siempre en un entorno tranquilo con un acompañante sobrio presente».

Sigue con presencias y otros lugares, con informes compuestos por tipo o con la guía de la hoja al 80X.